La reelección de Lula da Silva en Brasil abre interrogantes sobre el futuro del comercio bilateral con Argentina. El economista Eduardo Robinson destacó la importancia del mercado brasileño para las exportaciones de Tucumán y el NOA, aunque advirtió que la evolución del real y los problemas de competitividad argentina serán determinantes para aprovechar las oportunidades comerciales.
“Para Argentina importa poco la faz política. Nosotros tenemos que ver básicamente un socio comercial que tiene más de 200 millones de habitantes”, sostuvo durante una entrevista con Suena a Campo.
Robinson destacó que Brasil representa una oportunidad por su cercanía geográfica y el tamaño de su mercado consumidor. Sin embargo, señaló que el resultado electoral también introduce interrogantes sobre las políticas económicas que implementará Lula y sus efectos sobre la competitividad de los productos argentinos.
Brasil, un mercado estratégico para Argentina y Tucumán
El comercio entre Argentina y Brasil abarca distintas cadenas productivas. Robinson mencionó especialmente la industria automotriz, los vehículos utilitarios, el maíz y el trigo, además de la competencia que ambos países mantienen en mercados internacionales como el de la carne bovina.
Según las cifras mencionadas por el economista, las exportaciones argentinas hacia Brasil representan alrededor de 9.000 a 10.000 millones de dólares, aunque el intercambio bilateral presenta actualmente un déficit comercial para Argentina.
En el caso de las economías regionales, la importancia del mercado brasileño es particularmente significativa.
Robinson señaló que las exportaciones del NOA crecieron un 68% en lo que va del año y destacó el peso de Brasil como destino comercial de la producción tucumana.
“Es muy importante para nosotros Brasil, sobre todo, por ejemplo, para Tucumán, donde alrededor de entre el 12 y el 15% de las exportaciones de nuestra provincia, estamos hablando de entre 150 y 200 millones, tienen como destino Brasil”, explicó.
El economista recordó que Tucumán exportó cerca de 1.000 millones de dólares durante el año anterior y consideró que la proximidad con Brasil constituye una ventaja que todavía puede aprovecharse mejor.
La devaluación del real: una señal de alerta
Uno de los principales factores que Robinson recomendó observar tras las elecciones brasileñas es el comportamiento del real frente al dólar.
Durante la entrevista, señaló que la moneda brasileña había registrado una caída aproximada del 12% después de los comicios, un movimiento que puede afectar la competitividad de las exportaciones argentinas.
“Esto es una mala señal, entre comillas, para Argentina porque implica que nuestras exportaciones empiezan a ser, entre comillas, un poco más caras para el mercado brasileño”, advirtió.
Cuando el real pierde valor frente al dólar, los productos argentinos pueden encarecerse para los compradores brasileños. Esto introduce un desafío adicional para las empresas que dependen de ese mercado.
Robinson explicó que, además del tipo de cambio, será importante seguir la evolución de la actividad económica y del empleo en Brasil, debido a su influencia sobre la demanda de bienes importados.
“Es muy importante que crezca Brasil porque es una locomotora que tracciona a las economías de América del Sur, y Argentina más todavía por su cercanía”, afirmó.
En ese sentido, un escenario de expansión económica brasileña podría favorecer las ventas argentinas, mientras que un período de estancamiento limitaría las posibilidades de crecimiento comercial.
Competitividad: los desafíos que Argentina debe resolver
Más allá de las decisiones que adopte el nuevo gobierno brasileño, Robinson consideró que Argentina necesita trabajar sobre sus propios problemas estructurales para aprovechar mejor el vínculo comercial.
Entre los principales desafíos mencionó la infraestructura, la logística y la carga tributaria, factores que afectan los costos de producción y la capacidad de competir en mercados externos.
“Los deberes internos, más allá de las cuestiones económicas del Brasil, nosotros tenemos que hacer nuestra tarea, que es fundamentalmente devolverle a nuestra economía mayores niveles de competitividad”, sostuvo.
Para Robinson, este desafío excede a una administración particular y requiere continuidad en las políticas destinadas a mejorar las condiciones productivas del país.
“Nuestra economía es una economía todavía muy precaria en términos de competitividad y eso es fundamental para potenciar no solamente las exportaciones, sino también la radicación de inversiones en nuestra economía”, afirmó.
El economista también destacó la importancia del Mercosur como marco de integración comercial entre Argentina y Brasil, aunque señaló que los acuerdos regionales deben acompañarse con mejoras internas que permitan aprovecharlos.
¿Qué oportunidades tiene Tucumán después de las elecciones en Brasil?
Consultado específicamente por las perspectivas de Tucumán y las economías regionales del NOA, Robinson se mostró favorable respecto del potencial comercial que ofrece el mercado brasileño.
“Yo lo que veo es más oportunidades que riesgos, porque nosotros todavía, como siempre decimos, tenemos un modelo, sobre todo en el norte argentino, un modelo agroexportador o agroindustrial exportador importante”, expresó.
La cercanía geográfica y la estructura productiva regional representan ventajas para ampliar el intercambio. Sin embargo, el economista advirtió que todavía existen dificultades para acceder de manera más eficiente a los mercados externos.
“El norte argentino como tal también tiene que trabajar en la competitividad, en mejorar su logística, su infraestructura. Tenemos que tener mejor acceso a los mercados, en este caso de Brasil”, señaló.
Robinson consideró que las condiciones de transporte y logística siguen siendo aspectos pendientes para potenciar las exportaciones regionales.
La competitividad, por lo tanto, aparece como una variable central para que las empresas tucumanas puedan aprovechar las oportunidades que genere una eventual expansión de la economía brasileña.
Un real más débil también puede abrir oportunidades comerciales
La depreciación de la moneda brasileña presenta efectos diferentes según la actividad económica.
Mientras puede dificultar las exportaciones argentinas hacia Brasil, también puede generar oportunidades para importar determinados productos a precios más convenientes.
Robinson mencionó especialmente la posibilidad de adquirir maquinarias, insumos y repuestos destinados a la producción.
“Comprar insumos empieza a ser también una gran oportunidad. Maquinarias, insumos, repuestos, todo lo que tiene que ver precisamente con los complementos para nuestra producción”, explicó.
El economista también señaló que un real más débil puede resultar atractivo para el turismo argentino y para determinadas actividades empresariales y comerciales.
Sin embargo, aclaró que todavía es necesario observar si las condiciones cambiarias posteriores a las elecciones se mantienen o responden a un movimiento coyuntural.
Las dos variables que deben seguir las empresas exportadoras
De cara a las próximas decisiones comerciales y productivas, Robinson identificó dos indicadores especialmente relevantes para las empresas argentinas que tienen a Brasil como destino de sus exportaciones.
El primero es el tipo de cambio, particularmente la relación entre el real y el dólar. Su evolución puede modificar los precios relativos y afectar la competitividad de los productos argentinos en el corto plazo.
El segundo es el crecimiento económico brasileño, una variable que influirá sobre la demanda de importaciones en el mediano plazo.
“En el corto plazo, mirar qué va a pasar realmente con el real y en la relación real-dólar, la relación real-peso, pero básicamente real-dólar”, explicó Robinson.
Respecto de la actividad económica, planteó que será necesario observar si Brasil continúa estancado o comienza una etapa de mayor expansión que le permita absorber más productos importados.
Para el economista, ambas variables serán fundamentales para los productores y empresarios que buscan sostener o ampliar su presencia en el mercado brasileño.
Argentina y Brasil: una relación económica que trasciende las diferencias políticas
La reelección de Lula da Silva abre una nueva etapa en la relación entre Argentina y Brasil, marcada tanto por oportunidades comerciales como por interrogantes económicos.
Robinson reconoció que las diferencias políticas entre ambos gobiernos pueden influir sobre los acuerdos y la coordinación bilateral. También señaló que será necesario observar la gobernabilidad de Lula, la evolución del déficit fiscal brasileño y las decisiones económicas que adopte su administración.
Sin embargo, consideró que la dimensión comercial debe continuar ocupando un lugar central en la relación entre ambos países.
Para Tucumán y el NOA, el desafío será aprovechar el tamaño del mercado brasileño mientras se avanza en mejoras de infraestructura, logística y competitividad.
El resultado de las elecciones introduce nuevas variables, pero buena parte de las posibilidades de crecimiento de las exportaciones regionales dependerá también de las condiciones productivas que Argentina pueda desarrollar.
Como sintetizó Robinson al analizar el escenario posterior a los comicios: “Por ahora son, me parece, bastantes interrogantes. Más preguntas que respuestas”.