La inflación de mayo volvió a mostrar una desaceleración en Argentina. Según los datos difundidos por el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor registró un incremento del 2,1%, consolidando una tendencia descendente que comenzó después del pico observado en marzo.
Durante una entrevista televisiva, el economista Eduardo Robinson analizó el dato y sostuvo que la reducción del ritmo inflacionario representa una señal positiva para la economía, aunque advirtió que todavía quedan importantes desafíos por resolver en materia de actividad económica, crédito y recuperación del poder adquisitivo.
La inflación de mayo confirma una tendencia de desaceleración
Después del 3,4% registrado en marzo, los meses siguientes mostraron una moderación en el ritmo de aumento de los precios. Abril cerró con una inflación del 2,6% y mayo se ubicó en 2,1%.
“Estamos conociendo hoy un 2,1% el nivel de precios general y eso es importante para una economía que empezó el año con una inflación alta en promedio del 3%, ahora ya ubicándose al 2%, 2,1%, y esperemos que siga bajando”, afirmó Robinson.
Sin embargo, el economista recordó que la desaceleración no implica que el problema inflacionario esté resuelto. El acumulado de los primeros cinco meses del año ya alcanza el 15%, por encima de la pauta anual contemplada originalmente en el Presupuesto Nacional. “Las proyecciones están hablando de una inflación que va a estar entre el 30%, como piso, al 35% anual, que vuelve a ser una inflación muy alta en el año”, señaló.
Crece la preocupación por la morosidad y el endeudamiento
Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es el aumento del endeudamiento de los hogares y el crecimiento de la mora tanto en bancos como en entidades financieras no bancarias.
El contexto de pérdida de poder adquisitivo y altas tasas de interés está dificultando el cumplimiento de obligaciones financieras por parte de muchas familias.
“Estamos hablando de una morosidad que ha llegado al 12% en lo que tiene que ver con bancos y está llegando al 30% la mora en billeteras virtuales y otros sistemas de financiamiento”, advirtió Robinson. Según explicó, una inflación más baja puede contribuir a mejorar gradualmente la situación financiera de los hogares, permitiendo una mejor administración de las deudas acumuladas durante los últimos meses.
Actividad económica: el desafío que sigue pendiente
Más allá de la evolución de los precios, Robinson consideró que la recuperación de la actividad económica debería convertirse en una prioridad para los próximos meses. Actualmente, sectores como el agro, la minería y la energía muestran un mejor desempeño, mientras que otros rubros continúan atravesando dificultades.
“Estamos viendo los comercios, la actividad industrial y la construcción que todavía siguen bastante golpeados”, sostuvo.
El especialista remarcó que la estabilidad de precios es una condición necesaria, pero no suficiente para consolidar una mejora económica más amplia. “A mí me parece que el gobierno debería, en los próximos meses, tratar de ver cómo se recupera el nivel de actividad económica, el crédito y las tasas”, indicó.
El Mundial, el consumo y las decisiones económicas
La entrevista también abordó el impacto que generan eventos extraordinarios sobre las decisiones de consumo de las familias. En este caso, la Copa del Mundo apareció como un factor que impulsa determinadas compras, especialmente de bienes durables.
Robinson observó que la venta de televisores registró un importante movimiento comercial en los días previos al inicio del torneo. “Siempre hay una cuestión emocional. El Mundial dice: compro un televisor, me doy este gusto y después veré cómo hago con las deudas”, afirmó.
El economista consideró que este fenómeno refleja cómo las decisiones de consumo no responden exclusivamente a variables racionales, sino también a factores emocionales que pueden influir en el comportamiento de los hogares.
Una buena noticia que todavía requiere consolidación
La inflación de mayo dejó uno de los datos más alentadores del año para la economía argentina. La desaceleración de los precios ofrece una señal positiva para consumidores, empresas y mercados. Sin embargo, el escenario sigue mostrando desafíos relevantes. La morosidad continúa creciendo, el crédito permanece limitado por las altas tasas de interés y varios sectores productivos todavía no logran recuperar dinamismo.
Para Robinson, la clave estará en que la desaceleración inflacionaria pueda complementarse con una recuperación más homogénea de la actividad económica. Solo entonces la mejora en los indicadores macroeconómicos comenzará a reflejarse con mayor claridad en la economía cotidiana de las familias argentinas.